03 · F1 · COMPETICIÓN · Análisis
Cómo se fabrica y valida un Halo de F1: del titanio a los ensayos de seguridad

El Halo se convirtió en un elemento reconocible de la Fórmula 1 a partir de 2018, pero su aspecto sencillo oculta una cadena industrial exigente. La propia FIA describió entonces cómo uno de sus proveedores oficiales, CP Autosport, convirtió el titanio en una estructura capaz de soportar cargas muy elevadas y cómo se comprobaba cada unidad antes de llegar al monoplaza. Este artículo reorganiza esa explicación con lenguaje propio y conserva su contexto: la fuente es un reportaje de la FIA publicado el 13 de marzo de 2018, durante la introducción del dispositivo.
Nota editorial: este contenido es análisis documental basado en documentación y fuentes primarias; no es una prueba propia ni una medición realizada por Automifya.
El punto de partida: titanio de grado 5
La estructura se fabricó con titanio de grado 5, una aleación empleada también en el sector aeroespacial por su combinación de resistencia, rigidez y peso relativamente bajo. Según la FIA, CP Autosport tuvo que adquirir aproximadamente 10 toneladas de titanio de alta resistencia en un plazo de un mes y medio para atender el inicio del programa.
El material no entraba directamente en la máquina para convertirse en una pieza terminada. El proveedor recibía bloques forjados que ya habían recibido un tratamiento térmico previo, ajustado a sus propias especificaciones. Ese tratamiento buscaba preparar el material para las cargas que tendría que soportar el dispositivo final. Es una distinción útil: la resistencia del Halo no depende únicamente del nombre del metal, sino también de cómo se procesa y se verifica.
Cinco piezas que forman una sola estructura
La FIA explica que el Halo se construía a partir de cinco elementos principales. La parte superior, con forma de medio aro, se obtenía de dos cuartos de círculo. A ellos se sumaban las dos piezas traseras que se fijan al coche y el pilar central situado delante del piloto.
Antes de soldar, los tubos se sometían a mecanizado previo y a un taladrado longitudinal específico. Después, la unión se realizaba dentro de una cámara cerrada. La finalidad era evitar que partículas u otros cuerpos extraños afectaran al material durante la soldadura. Terminada esa operación, el conjunto recibía un tratamiento térmico adicional para reforzarlo.
Qué se comprobaba antes de instalarlo
El sistema de control tenía dos niveles. El dispositivo de referencia se sometía en el Cranfield Technical Centre a un ensayo destructivo: se llevaba hasta el límite para comprobar la capacidad del diseño. Las unidades posteriores debían fabricarse siguiendo exactamente el proceso aprobado por el Global Institute for Motor Sport Safety, socio de investigación de seguridad de la FIA citado en el reportaje.
Eso no significaba que las demás unidades quedaran sin examen. La FIA indica que cada Halo pasaba por una comprobación de geometría y otra de peso, además de ensayos no destructivos. Entre ellos figuraban las radiografías y las pruebas para detectar grietas. Una vez completado el control, el dispositivo se limpiaba manualmente mediante proyección abrasiva. Así se generaba una superficie adecuada para que los equipos pudieran añadir los elementos aerodinámicos permitidos por la FIA. Esa operación de acabado no convertía al Halo en una pieza aerodinámica libre: cualquier añadido seguía condicionado por la normativa aplicable.
Las cargas de homologación documentadas por la FIA
El dato más contundente del reportaje es la carga vertical: el Halo debía resistir 125 kilonewtons durante cinco segundos, equivalentes aproximadamente a 12 toneladas de peso, sin que fallara ninguna parte de la célula de supervivencia ni sus anclajes. La FIA también señala una exigencia de 125 kN aplicada lateralmente.
Qué sabemos y qué queda fuera de este documento
Durante el desarrollo inicial, CP Autosport construyó un prototipo en seis semanas y media para las pruebas de octubre de 2017 en Cranfield. La fuente describe la introducción del dispositivo en 2018; no es una auditoría actual ni una evaluación de comodidad, visibilidad o rendimiento.
Conclusión
El Halo documentado por la FIA es el resultado de una cadena de ingeniería: titanio de grado 5, mecanizado, soldadura protegida, tratamientos térmicos, control dimensional y ensayos no destructivos. La validación se apoyaba en una unidad de referencia destruida durante la prueba y en una exigencia de 125 kN durante cinco segundos, tanto desde arriba como lateralmente, según la explicación oficial de 2018.
La lección editorial es tan importante como la cifra: un componente de seguridad no se valida por su apariencia. Se valida mediante un proceso repetible, controles de fabricación y ensayos definidos. Este texto es un análisis documental, no una prueba propia, y debe actualizarse si se pretende describir una especificación posterior a la introducción del Halo.
Fuente primaria visible
• FIA: “How to Make an F1 Halo”, publicado el 13 de marzo de 2018. Página archivada; consultada para esta pieza el 8 de septiembre de 2026.
Nota de imagen necesaria
Imagen recomendada: fotografía o esquema oficial de un Halo de Fórmula 1 en proceso de fabricación o instalado en un monoplaza. Debe proceder de la FIA o de un proveedor con permiso de uso, llevar atribución visible y un texto alternativo descriptivo, por ejemplo: “Estructura Halo de titanio instalada delante del piloto de un monoplaza de Fórmula 1”. No utilizar una imagen genérica de otro dispositivo de seguridad ni presentar una recreación como fotografía del proceso real.
Límite de actualización: las cifras y el proceso industrial citados corresponden al reportaje de la FIA de 2018. Antes de republicar como descripción de la fabricación actual, debe comprobarse el reglamento técnico y la documentación vigente de la FIA.
*Automifya mantiene este contenido como explicación educativa basada en una fuente primaria. No constituye asesoramiento técnico para fabricar, modificar o inspeccionar dispositivos de seguridad.*