02 · MOTOS · Guía
Cómo elegir un casco de moto homologado: talla, etiqueta y señales de sustitución

Elegir un casco de moto no consiste solo en escoger una talla o un diseño. Debe quedar estable, abrocharse correctamente y llevar un marcado de homologación reconocible. En España, además, la obligación legal alcanza a conductores y pasajeros de motocicletas, ciclomotores, vehículos de tres ruedas, cuadriciclos y ciertos vehículos especiales: el casco debe estar homologado conforme al Reglamento UNECE R22 y llevarse adecuadamente abrochado en todo tipo de vías, según el artículo 118 del Reglamento General de Circulación texto consolidado del BOE.
Nota editorial: este contenido es guía basado en documentación y fuentes primarias; no es una prueba propia ni una medición realizada por Automifya.
1. Mide la cabeza, pero no conviertas el número en una garantía
La DGT recomienda rodear la cabeza con una cinta métrica por encima de las cejas y del borde superior de las orejas. La medida en centímetros sirve como referencia directa: por ejemplo, 54 centímetros equivalen inicialmente a una talla 54. Es una orientación de partida, no una equivalencia universal entre marcas, porque la forma interior del casco también debe adaptarse a la cabeza.
Pruébate el casco con el pelo y la equipación que usarás normalmente. Debe quedar firme, sin puntos de presión insoportables y sin desplazarse libremente. Al moverlo lateralmente con las manos, la piel debería acompañar el movimiento; si el casco “baila”, probablemente es demasiado grande. Si dudas entre dos tallas, la DGT aconseja escoger la más ajustada, porque el acolchado puede ceder con el uso, el sudor y el paso del tiempo.
2. Qué mirar en la etiqueta de homologación
La UNECE explica que un casco conforme al Reglamento n.º 22 debe mostrar una marca de homologación con una E mayúscula dentro de un círculo, seguida de un número que identifica el país cuya autoridad concedió la aprobación. Después aparecen letras y números relacionados con la aprobación de tipo y la producción. La propia guía muestra que las letras pueden aportar información sobre la configuración aprobada, como la protección de la mentonera en determinados cascos integrales.
No basta con ver un logotipo comercial, una palabra como “racing” o una pegatina genérica de seguridad. Revisa la etiqueta cosida o integrada en el casco y el etiquetado del producto; si hay dudas sobre su autenticidad o legibilidad, solicita la documentación al vendedor o al fabricante..
En España, el BOE vincula la obligación de uso al Reglamento UNECE R22. Esta es una condición legal distinta de las valoraciones independientes, las opiniones de usuarios o las campañas publicitarias. Antes de circular, verifica también que la configuración del casco —por ejemplo, integral, abierto o modular— sea la que figura en su aprobación y que se utilice según las instrucciones del fabricante.
3. Integral, abierto o modular: relaciona el diseño con tu recorrido
La DGT señala que el casco integral protege la cabeza y la cara, incluida la barbilla, y lo considera especialmente recomendable para carretera. Los modelos abiertos dejan más superficie expuesta. Los modulares permiten abrir la zona frontal, pero comodidad y versatilidad no equivalen a la protección de un integral en todas las configuraciones.
4. Cuándo sustituirlo: un golpe cambia la decisión
La señal más clara para reemplazar un casco es un impacto. La DGT advierte que, después de un accidente o de una caída al suelo desde más de 1,50 metros, la estructura puede sufrir daños que no se aprecian por fuera. Recomienda cambiarlo y consultar al fabricante si existen dudas.
No presentes esa recomendación como una fecha de caducidad universal. La fuente consultada no establece una única duración válida para todos los cascos, materiales, usos y fabricantes. Consulta el manual, inspecciona cierres, correa, acolchados y visera, y sustituye cualquier unidad con daños, deformaciones, piezas sueltas o un historial desconocido. Por la misma razón, un casco de segunda mano presenta un riesgo difícil de verificar: puede haber sufrido un golpe que no sea visible.
Lista de comprobación antes de comprar
• Mide la cabeza por encima de cejas y orejas y usa el número solo como punto de partida.
• Prueba el casco: debe quedar firme, sin bailar ni provocar una presión dolorosa.
• Comprueba la correa y deja aproximadamente un dedo entre ella y la barbilla.
• Busca el marcado de homologación UNECE R22: “E” dentro de un círculo y su información asociada.
• Confirma que la configuración y el uso previsto coinciden con las instrucciones.
• Rechaza unidades con daños, historial desconocido o etiqueta ilegible.
• Guarda el manual y consulta al fabricante ante dudas sobre mantenimiento o sustitución.
Conclusión
El mejor casco no es el más llamativo, sino el que está homologado, encaja de forma estable, se abrocha correctamente y se conserva en buen estado. Medir la cabeza ayuda, pero la prueba real de ajuste y la lectura de la etiqueta son imprescindibles. Tras un golpe o una caída relevante, no intentes valorar la seguridad solo por su aspecto exterior: sustituirlo es la decisión prudente indicada por la DGT.