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Cómo se planifica un punto de recarga para coche eléctrico: guía oficial para municipios y propietarios

Instalar un punto de recarga para coche eléctrico no consiste solo en fijar un cargador a una pared y conectarlo a la red. La potencia disponible, el tipo de aparcamiento, la titularidad del espacio, la seguridad eléctrica y los trámites de cada comunidad autónoma determinan qué solución es viable. Para ordenar esas decisiones, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) reúne la documentación del Grupo de Gobernanza para el seguimiento del despliegue de Infraestructura de Recarga del Vehículo Eléctrico (GTIRVE), una iniciativa estatal que coordina a administraciones y sector.
Nota editorial: este contenido es guía basado en documentación y fuentes primarias; no es una prueba propia ni una medición realizada por Automifya.
Esta guía resume ese enfoque sin convertir recomendaciones administrativas en requisitos universales. La información se ha contrastado con la página primaria del IDAE sobre GTIRVE y con la ITC-BT-52 publicada en el BOE. La normativa y los procedimientos territoriales pueden cambiar.
El primer paso: definir quién usará el punto y dónde estará
La ITC-BT-52 se aplica a instalaciones de recarga en lugares públicos y privados. Incluye aparcamientos de viviendas unifamiliares, estacionamientos colectivos en edificios en propiedad horizontal, flotas de empresas, talleres, concesionarios y aparcamientos públicos, sean gratuitos o de pago. También contempla determinados espacios de dominio público.
Antes de elegir potencia o marca hay que identificar el tipo de aparcamiento, el titular, quién pagará la energía y si habrá una o varias plazas.
La ITC-BT-52 no se aplica a sistemas de recarga por inducción ni a instalaciones destinadas a baterías que desprendan gases durante la recarga. No debe presentarse como respuesta para cualquier tecnología.
Qué tipologías y esquemas contempla la norma
La instrucción diferencia viviendas unifamiliares, aparcamientos colectivos y otras instalaciones. En edificios puede haber un esquema colectivo con contador común, uno individual u otra solución; la elección depende de la alimentación, la medida, el espacio y la carga prevista.
En una vivienda unifamiliar nueva con aparcamiento o espacio previsto para un vehículo eléctrico, la ITC-BT-52 establece un circuito exclusivo para la recarga, denominado C13 según la nomenclatura de la ITC-BT-25, y lo vincula al esquema 4a. La norma también indica que las instalaciones existentes que incorporen una estación deben ajustarse a ese apartado.
La tabla contempla en monofásica de 230 V valores desde 2.300 W con protección de 10 A hasta 9.200 W con 40 A. En trifásica de 230/400 V va de 11.085 W a 27.713 W, para entre una y ocho estaciones según el caso. Son valores de diseño, no una promesa de velocidad; el proyectista puede justificar otra potencia.
Seguridad, documentación y puesta en servicio
La ITC-BT-52 incluye previsión de cargas, alimentación, canalizaciones, punto de conexión, medida de energía y protección frente a contactos directos e indirectos, sobreintensidades y sobretensiones.
El Reglamento electrotécnico para baja tensión exige documentación técnica —proyecto o memoria, según las características— y el registro correspondiente en la comunidad autónoma. El titular debe recibir información sobre características, trazado, instrucciones y precauciones de uso. En ciertos supuestos pueden intervenir organismos de control.
La documentación exacta depende de la potencia, el uso, el emplazamiento y la configuración. La empresa instaladora habilitada y el órgano autonómico competente deben confirmar el expediente.
Qué deben planificar los municipios
El GTIRVE fue constituido el 15 de junio de 2022 y registra reuniones plenarias posteriores, incluida la cuarta, celebrada el 7 de abril de 2025. Su función no es sustituir a las autoridades competentes, sino facilitar la coordinación, identificar barreras y proponer medidas para el despliegue de la recarga pública.
El IDAE enlaza la Guía práctica para los municipios. Despliegue de infraestructura de recarga del vehículo eléctrico, editada por IDAE, FEMP y AEDIVE, que aborda tipologías, requisitos, procedimientos, interoperabilidad, experiencia de uso y servicios inteligentes.
Para un municipio, planificar no significa contar únicamente plazas: también implica localización, accesibilidad, gestión del espacio público, información al usuario, mantenimiento, datos e interoperabilidad. Las recomendaciones de la guía no son por sí mismas obligaciones legales; el ayuntamiento debe contrastarlas con sus ordenanzas, contratación, urbanismo, seguridad industrial y normativa autonómica.
Checklist antes de pedir un presupuesto
1. Definir el uso: particular, comunitario, empresa o acceso público, y confirmar la titularidad del espacio.
2. Solicitar un estudio de potencia, recorrido, protecciones y medida, no solo el precio del equipo.
3. Preguntar qué documentación se entregará y quién tramitará el registro o la puesta en servicio.
4. Consultar el procedimiento vigente de la comunidad autónoma y, en recarga pública, el acceso, pago e interoperabilidad.
Conclusión
La forma más segura de instalar un punto de recarga es empezar por el contexto y la normativa, no por el catálogo. GTIRVE coordina el despliegue y la ITC-BT-52 fija el marco técnico estatal, pero la tramitación depende del caso y del territorio. Hay que confirmar la versión vigente del BOE con la administración autonómica y una empresa instaladora habilitada.